Ya en 1808

¡Ah! Antes que Bonaparte enviase sus legiones a la España éramos esclavos de Godoy; y si repasamos los reinados anteriores, veremos que el honor, la vida y los bienes de nuestros padres, pendiente todo de la voluntad y del capricho de una reina, de un privado, de un ministro y de todos los que tenían algún favor: los veremos conseguir empleos, distintivos y todo, no por ser hombres de costumbres y de luces, sino por haber sobresalido en el arte de complacer y de adular (...).

Para que la España logre ser feliz y nuestros hijos nos bendigan, es preciso arreglar el gobierno de tal suerte, que de hoy en más cada español penda de la ley y no del magistrado ni de otro alguno (...).

El reino de Castilla y el de Aragón tuvieron lo que llamamos Cortes y en verdad que los reyes y sus ministros pendían de ellas. Las Cortes establecían las leyes y cuidaban de su observancia, y sin su consentimiento ni se echaban contribuciones, ni se levantaban regimientos a expensas de la nación (...).

No solamente tiene la España el derecho, sino obligación la más sagrada de restablecer y reformar las Cortes. Derecho: porque cualquier nación es una junta de hombres libres, que no pueden serlo por sí solos, o en el estado que llaman de naturaleza, se reunen en sociedad para que, obedeciendo todos las leyes, ni la miseria de los unos, ni la abundancia de los otros, ni las pasiones cualesquiera, turben la seguridad de cada uno. Obligación: porque la tiene todo hombre de atender a la conservación justa de su vida, de su hacienda y de su honor, y si los españoles penden únicamente de la voluntad del monarca y de sus ministros, ¿qué ciudadano podrá estar tranquilo ni seguro? (...)

Volvamos los ojos al reinado de Godoy y veremos con dolor que su tiranía disminuyó la castidad y aun el pudor de nuestras matronas, hizo desmayar al militar y al literato en su carrera, pobló a los tribunales y otros cuerpos sin más mérito que el de haberse casado con sus sirvientas y favoritas; arrinconó, encarceló y desterró al hombre justo que tuvo la firmeza necesaria para resistirle; empobreció con enormes impuestos y contribuciones a las más de las familias, y puso al labrador y al artesano en la necesidad de pedir limosna o de robar para sustentar a sus tiernos hijos. En fin, Godoy y los otros tiranos que le han precedido en España, además de hacer infelices a los que han vivido en su tiempo, han cometido y han hecho cometer más crímenes que cuantos facinerosos y asesinos particulares ha tenido esta nación (...). La España no solamente tiene derecho, sino obligación a establecer un gobierno sólido que la libre de Godoy y otros tiranos y que cualquier español la tiene igualmente de derramar su sangre por conseguirlo.

Pero la mudanza de gobierno y su reforma, dirán, lastimaría los derechos de algunos particulares. Derechos contrarios al bienestar de las naciones, ni son ni deben ser conservados. ¿Y no somos todos españoles y cristianos? ¿Pues por qué hemos de creer que cien particulares no tengan la generosidad de perder parte de sus comodidades, y de privilegios mal adquiridos en bien de toda la nación? Fuera de que, el Grande, el eclesiástico y todos los demás, ¿tendríamos cosa alguna si la nación toda no hubiese querido morir antes que ser esclava de Bonaparte? Al labrador y al artesano debemos principalmente nuestra libertad, nuestra vida y nuestros bienes y empleos: seamos, pues, agradecidos, poniéndonos en estado de que trabajando y siendo virtuosos, vivan gustosos y contentos.

Julián Negrete, de su Política popular (Ago - Sept. 1808).


Extraído del libre Antonio Elorza y Carmen López Alonso. Arcaísmo y modernidad. Historia 16, 1989.

3 comentarios:

  1. Clandestino Says:

    Buena entrada, Manuel.

    Has elegido un tema muy de actualidad. No solo por la conmemoración del levantamiento contra el francés, sino por la perfecta descripción fotográfica, que hace Juan Negrete de ZP, cuando se refiere a Godoy. Fotocopia a los personajes y las situaciones que ambos crean en el caos institucional, desde el estado.

    Saludos

    Posted on 4 de mayo de 2008, 18:54  

    Si te dijera que soy de Says:

    Es cierto que si las tropas francesas no hubiesen invadido España, el pueblo español no habría tomado conciencia de lo que era, un gran pueblo y tampoco hubiera tomado conciencia de su libertad contra todo lo demás. Siempre tiene que suceder algo malo para que un pueblo reaccione.

    Posted on 5 de mayo de 2008, 18:00  

    manulissen Says:

    Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios, y perdón por el retraso. Estoy a un mes de los exámenes y con entrega de trabajos...

    Coincido contigo, Clandestino, en las similitudes de los personajes. En uno de los primeros artículos que publiqué en la página, me pasó lo mismo al citar un pasaje de La República de Platón, cuando habla de las circunstancias que hacen que un demócrata se convierta en un tirano. Antes tenía muy claro que lo que pasa es que los españoles seguimos sin aprender a juzgar a quienes nos gobiernan, pero tengo la impresión de que la realidad es más oscura y en realidad los ciudadanos no somos unos seres tan cándidos e inocentes como yo me lo imaginaba.

    Un saludo a los dos.

    Posted on 14 de mayo de 2008, 22:28