El por qué de la crispación

Lo dice Platón en La República, a propósito del tirano:

Sócrates: - Veamos ahora cuál es la felicidad de este hombre y la del estado que le sufre.
(...)
- Por lo pronto, en los primeros días de su dominación, ¿no sonríe graciosamente a todos los que encuentra, y no llega hasta decir que ni remotamente piensa en ser tirano? ¿No hace las más pomposas promesas en público y en particular, librando a todos de sus deudas, repartiendo las tierras entre el pueblo y sus favoritos y tratando a todo el mundo con una dulzura y una terneza de padre?

Adimanto: - Es natural que empiece de esta manera.

- Cuando se ve libre de sus enemigos exteriores, en parte por transacciones, en parte por victorias, y se encuentra seguro por este lado, tiene cuidado de mantener siempre en pie algunas semillas de guerra, para que el pueblo sienta la necesidad de un jefe.
- Así debe ser.
- Y sobre todo, para que los ciudadanos, empobrecidos por los impuestos que exige la guerra, sólo piensen en sus diarias necesidades, y no se hallen en estado de conspirar contra él.
- Sin contradicción.
- Y también hace esto para deshacerse de los de corazón demasiado altivo para someterse a su voluntad, exponiéndolos a los ataques del enemigo. Por todos estas razones es preciso que un tirano tenga entre manos algún proyecto de guerra.
- Sin duda.
Aquí lo tenemos, dicho con total claridad. Pero la reflexión sigue, porque, obviamente, sobre las acciones del ambicioso gobernante también domina la causa y el efecto.
- Pero semejante conducta no puede menos que hacerle odioso a sus súbditos.
- (...)
- Y algunos de los que contribuyeron a su elevación, y que son los que, después de él, tienen mayor autoridad, ¿no hablarán entre sí con mucha libertad de lo que pasa, y los más atrevidos no irán hasta quejarse a él mismo?

- Parece que sí.
- Es preciso que el tirano se deshaga de ellos, si quiere reinar en paz; y que sin distinguir amigos de enemigos, haga que desaparezcan todos los hombres de algún mérito.
- Es evidente.
- Debe ser muy perspicaz para distinguir los que tienen valor, grandeza de alma, prudencia y riquezas; y es tal su fortuna, que se ve obligado, quiera o no quiera, a hacer a todos la guerra, y tenderles lazos sin tregua hasta que haya purgado de ellos al estado.
Como consecuencia de esto, aparece la guardia:
- ¿No es claro, que cuanto más odioso se haga a sus conciudadanos a causa de sus crueldades, tanta más necesidad tendrá de una fiel y numerosa guardia?

- Sin duda.
(...)

- Estos nuevos ciudadanos le admiran y viven con él en la más íntima familiaridad, mientras que los hombres de bien le aborrecen y huyen de él.
(...)
- (Pero) veamos cómo podrá proveer al sostenimiento de su preciosa y numerosa guardia, renovada a cada momento.
- Es evidente que comenzará por despojar los templos, y mientras dure la venta de las cosas sagradas y le produzca lo suficiente, no impondrá al pueblo grandes contribuciones.
¿Y qué pasa cuando la "masa silente" abre los ojos?

- Entonces vivirán con los bienes de su padre, él, los suyos, sus convidados, sus favoritos y sus queridas.
- Entiendo; es decir, que el pueblo, que ha engendrado al tirano, le alimentará a él y a los suyos.
- Así tendrá que suceder.
- Pero si el pueblo se cansase al fin y le dijese que no es justo que un hijo ya grande y fuerte sea una carga para su padre; que, por el contrario, a él le toca procurar el mantenimiento a su padre; que al formarle y educarle, no ha sido su ánimo que se convirtiera en dueño de cuanto fuera grande, ni ser el pueblo esclavo de sus esclavos, ni alimentarle a él y a esa muchedumbre de extranjeros que le rodean; que lo que se propuso fue solamente libertarse por su medio del yugo de los ricos y de los que se llaman en sociedad hombres de bien; ¿no deberá en este concepto mandarle a que se retire con sus amigos, con la misma autoridad que un padre arroja de casa a su hoja con sus compañeros de libertinaje?
- Entonces, ¡por Zeus!, el pueblo verá qué hijo ha engendrado, acariciado y encumbrado, y que los que intenta arrojar son más fuertes que él.


PD: No dejen de visitar los vídeos del post!
> Entrevista a Hermann Tersch en Periodista Digital.
> Respuesta de Zapatero a una pregunta ciudadana sobre crispación.
> Respuesta de Rajoy a una pregunta ciudadana sobre crispación.

2 comentarios:

  1. Germánico Says:

    Un post muy completo. Lo tiene todo, la sabiduría de Sócrates vía Platón, las imágenes escogidas para cada idea transmitida, y los vídeos finales con el moderado huído de la radicalización de la información, y las declaraciones de buenas intenciones de los dos candidatos.

    Posted on 7 de febrero de 2008, 20:12  

    manuel lissén Says:

    Muchas gracias, Germanicus; espero que te haya gustado y que las imágenes y demás te hayan parecido oportunas (en principio era reticente a "contemporizar" la obra de Platón, pero vivimos malos tiempos para la metáfora). Bienvenido a este pequeño blog, de paso.

    Entrando en la polémica subyacente: ¿Cómo es posible que la gente normal no haya escapado a la campaña publicitaria de crispación (c)? Conozco a demasiados que se muerden la lengua por no "crispar" cuando se toca la política y a los que realmente les da yuyu de pensar "que vuelve la derecha".

    PD: No deja de sorprenderme que el crecimiento de la preocupación de los ciudadanos por la clase política y los partidos políticos tenga la pendiente más acusada de todas las gráficas de la última imagen, y que no se haya suavizado en toda la legislatura. Menos mal que no llegamos a lo de Italia.

    PD: Por si tienes tiempo, también algunas imágenes del post enlazan a un vídeo. Algunos son para rememorar (o para no olvidar), otros para reflexionar y otros para pasar el rato.

    Un saludo.

    Posted on 7 de febrero de 2008, 21:01