Reflexiones en torno a CiuDem

Desde hace casi medio año, un pequeño grupo de internautas nos hemos ido congregando en torno al proyecto de Ciudadanos por la Democracia (CiuDem), en el que actualmente participan 23 miembros (29, si contamos los de las redes sociales) y mantiene, gracias a los esfuerzos impagables de algunos de sus integrantes, una red de recursos con una actividad diaria.

Por sus orígenes, CiuDem es una asociación libre de ciudadanos que desean la democracia. Los objetivos de nuestra asociación virtual son, como reza la portada de nuestro blog, compartir la búsqueda de un sistema político justo, empezando para ello a reunirse con ese mismo espíritu, esperando el consejo de aquel que nos lea y sienta lo mismo que nosotros. Por lo tanto, nos encontramos en una etapa de búsqueda, de puesta en común y de aprendizaje. Ciertamente, CiuDem es un proyecto político, como deja bien claro su ideario, pero, por sus características, sienta sus bases en la sociedad civil y no quiere participar en el poder. Los ingleses tiene un nombre para esto: Ciudadanía Activa.

No somos un protopartido, ni un movimiento ideológico. En ningún punto de nuestro ideario se considera la oportunidad de convertirnos en aquéllo de lo que renegamos. No obstante, siempre ha latido en el fondo de nuestro discurso un pulso que ha avivado la discordia y quizás haya dado lugar a muchos desencuentros. Ya antes, cuando formábamos parte de la ALCD, experimentamos cómo todos aquellos que pujaban más fuerte por acelerar la activación del grupo acababan fuera de él. El motivo es que todavía no nos sentíamos preparados, o que no veíamos claro el camino que se nos estaba marcando. Formar una máquina cívica con piezas que por definición son genuinas y singulares es bastante complicado; mucho más cuando las piezas tienen su propia vida y la sana costumbre de pensar por sí mismas. Cuando hablamos de un grupo de personas que deciden juntarse para transitar el camino hacia la democracia, hablamos de gente que lleva ya un trecho recorrido por su cuenta, que no reniega de sí misma - todo lo contrario - y que además va madurando conforme se va haciendo camino. No siempre es posible, y no siempre sale bien.

Mi decisión personal, ahora y hasta que el cuerpo aguante, es permanecer en el grupo, mantenerlo unido y trabajar para que crezca, ya que la democracia no puede conseguirse a base de pocas grandes individualidades, sino con la suma de muchas pequeñas; si no es así, será el gobierno de unos pocos privilegiados, pero no del pueblo.

Reconozco que todavía soy un niño de teta comparado con quienes me rodean en esta empresa. Desde esta posición de aprendiz, he observado a estos ciudadanos ejemplares y he seguido la estela de sus pensamientos. Muchos de ellos comenzaron cuando todavía gobernaba Aznar, resueltos a criticar sus modos arrogantes y la falta de democracia del sistema; Ahora que lo hace Zapatero, en el mandato donde por fin sabremos quién es y qué tiene en la cabeza, los actores han cambiado, pero las circunstancias son las mismas, y por eso siguen ahí. Lo que sí ha cambiado profundamente es la comprensión de nuestro papel como ciudadanos en el juego del poder.

En palabras de mis compañeros, éste es nuestro papel:

Se trata de aferrarnos a la verdad que nutra a la justicia que ampare el derecho, defendiéndola con la razón y el coraje que no deje fisuras a la renuncia.

La muerte la tenemos segura. La vida hay que merecerla, ganándola cada día.
Esta manera de sentir y hacer política no es por la gloria, sino todo lo contrario: es un compromiso con uno mismo, una imagen de lo que somos, proyectada en el futuro, que nos hace sentirnos orgullosos de lo que vamos a hacer y lo que ya hemos hecho.
El pedir LA DEMOCRACIA, así con mayúsculas es una obligación moral de todo ciudadano que no pueda soportar situaciones de ese tipo sin inmutarse. Somos nosotros los que lo tenemos que hacer. Somos nosotros los que lo tenemos que solicitar. Somos nosotros los que nos tememos que movilizar para ello. En circunstancias como éstas, algo nuestro se mueve; esto se mueve.

Pasar a la acción es hacer todo lo que esté en las posibilidades de cada uno por la democracia y por los demás.

La democracia es una forma incómoda de Estado. Incómoda para los ciudadanos, obligados a informarse y participar activamente en la vida socio-política de su Estado si quieren coparticipar de forma responsable en la toma de decisiones. Ello supone una gran inversión de tiempo y un profundo sentido de la responsabilidad.

Tengo una obligación con todas las personas que han invertido su tiempo en conversar conmigo y en desplazarse hasta mi casa para conocerme y que se han arriesgado a abrir su corazón y compartir sus sueños. Tengo una obligación conmigo mismo, por coherencia, y con todas aquellas personas a las que quiero y para las que deseo paz y felicidad.

Ahora que vamos despacio y el calor nos pesa en la cabeza, a ver si saco un poco de tiempo para pensar en cuál puede ser la mejor manera de convencer a la gente de que la culpa de el 90% de nuestros problemas, crisis incluida, la tiene la clase política, de que la realidad no es lo que nos cuentan las noticias, sino lo que nos contamos unos a otros cuando hablamos de nuestros problemas para llegar a fin de mes, de que ya está bien de tragarse el sapo de aguantar horas en una ventanilla para que nos ninguneen, de presentarse a unas oposiciones sabiendo que hay plazas "reservadas", de ver cómo sube el salario de los carguitos municipales más que el precio del gasoil y, sobre todo, que hay que perderle el miedo a hablar de política.

6 comentarios:

  1. Mike Says:

    Felicitaciones por la entrada.

    Posted on 24 de julio de 2008, 0:06  

    Lino Says:

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    Posted on 24 de julio de 2008, 1:15  

    Lino Says:

    Me uno a la felicitación y gracias por la mención y por poner por fin nombre a lo que podemos hacer como ciudadanos: ciudadanía activa.

    Los anglosajones a pesar de no tener ni idea de cocinar y hacerlo con mantequilla, nos llevan un poco de ventaja en esto de los sistemas políticos y tienen denominaciones para cosas que nosotros ni conocíamos.

    Saludos

    Posted on 24 de julio de 2008, 1:16  

    manulissen Says:

    Muchas gracias a los dos.

    Lino, no me des las gracias a mí: si hay alguien que ha demostrado que obras son amores y no buenas razones ése has sido tú.

    Con respecto a los ingleses, estoy totalmente de acuerdo contigo (en las dos cosas además): cada vez que me pongo a buscar algo, al final siempre llego a una iniciativa inglesa que lleva funcionando varios años. Algunas ideas como "arreglamicalle" o "periodismo ciudadano" son en realidad iniciativas importadas. También conocemos los dos desde hace tiempo páginas como Demos, Civitas, IDEA y Open Democracy. Me he estado poniendo a investigar, y he descubierto proyectos educativos, páginas para jóvenes, niños, para mujeres, enciclopedias, plataformas software e incluso espacios públicos de debate (mucho más que un foro), pero lo que más me ha sorprendido es la existencia de prensa académica especializada en el estudio y la reflexión en torno a la democracia. Me he bajado unos cuantos artículos muy interesantes; en cuanto tenga traducido alguno lo cuelgo en nuestro centro de estudios, aunque la idea tiene sus flecos de ilegalidad...

    Posted on 24 de julio de 2008, 8:10  

    Astur-Leones Says:

    Os echo de menos. Me echo de menos en CiuDem. Sólo puedo pediros perdón por mi ausencia, y daros la enhorabuena por vuestra perseverancia.
    Parece que no estoy, pero no es cierto.
    Un abrazo!
    Luis I.

    Posted on 24 de julio de 2008, 12:49  

    manulissen Says:

    Ay Luis, eso son los efectos secundarios de tomarse un filetito a la sombra de la Giralda!!

    Un abrazo y aquí nos tienes, como siempre.

    Posted on 24 de julio de 2008, 15:29